Liderazgo, Innovación y Bibliotecas: Siete tendencias bibliotecarias en 2026, una mirada al futuro inmediato de las bibliotecas
- Nora Quiroz
- 26 dic 2025
- 6 Min. de lectura
Por Nora Quiroz
No creo que estemos ante el fin de las bibliotecas, pero sin ser desesperanzadora o fatalista, tampoco creo en un futuro cómodo. Estamos en un momento de ajuste, de redefinición profunda, donde el liderazgo y la innovación bibliotecaria dejan de ser conceptos inspiradores para convertirse en decisiones cotidianas, a veces incómodas, y siempre necesarias. Por eso quiero proponer en este escrito una mirada distinta: honesta, realista y profundamente conectada con lo que hoy vivimos en bibliotecas los profesionales de la información.
Hablar de las tendencias bibliotecarias y del futuro trae una alta dosis de incertidumbre, pues es imposible abstraerse de la realidad educativa, social, económica en que está sumergido el mundo actual.
El contexto 2026 y años futuros que no podemos ignorar
Las bibliotecas y quienes trabajamos en ellas seguiremos teniendo presupuestos limitados, equipos reducidos y una presión creciente por demostrar resultados. A esto se suma una aceleración tecnológica desigual, usuarios saturados de información y una sensación persistente de que todo debería hacerse más rápido y con menos recursos.
Lo vivimos en los últimos años con una alta reducción de la asignación presupuestal para bibliotecas, tanto desde lo público como desde lo privado, así como una disminución paulatina del equipo humano. Este escenario no es excepcional, es el contexto real en el que ya estamos sumergidos. Negarlo no nos protege; comprenderlo, sí.

Siete tendencias bibliotecarias en 2026
Liderazgo, economía y criterio: sostener lo importante en tiempos de escasez
La perspectiva bibliotecaria de los años futuros estará condicionada por un entorno económico de crecimiento desigual, alta volatilidad y presión presupuestal. Ya no se tratará solo de dirigir equipos o gestionar servicios, sino de ejercer criterio en condiciones de austeridad selectiva.
Las bibliotecas tendrán que repensar sus funciones con menos recursos, y menos personal, En este contexto, liderar no significará hacer más cosas, sino decidir mejor: qué vale la pena sostener, qué puede transformarse y qué ya no es viable sin comprometer la misión bibliotecaria.
La automatización y la inteligencia artificial asumirán algunas tareas, pero no reemplazarán el juicio profesional. La verdadera responsabilidad del líder será proteger aquello que da sentido al trabajo bibliotecario, incluso cuando no es lo más visible ni lo más fácil de justificar en indicadores.
Acción clave para las bibliotecas: Establecer un marco explícito de priorización estratégica que permita tomar decisiones difíciles con transparencia, alineando recursos, bienestar laboral y misión institucional.
Bibliotecas y ciencia: mediación, confianza y responsabilidad pública
El papel de las bibliotecas en la ciencia también está cambiando. En un ecosistema marcado por la sobreproducción de artículos, la presión por publicar y el uso creciente de inteligencia artificial en la investigación, las bibliotecas serán cada vez más relevantes no solo como proveedoras de acceso, sino como espacios de mediación, acompañamiento y criterio.
Nuestro rol estará en ayudar a comprender la ciencia, contextualizarla, hacer visibles sus límites, sus sesgos y sus implicaciones sociales. En tiempos de ciencia abierta, desinformación científica y automatización de procesos académicos, las bibliotecas tendrán la responsabilidad de fortalecer prácticas éticas, promover pensamiento crítico y sostener la confianza entre la ciencia y la sociedad.
Acción clave para las bibliotecas: Asumir un rol activo en la mediación científica, desarrollando servicios y competencias orientadas a la evaluación crítica de la información científica, el uso responsable de la inteligencia artificial y el acompañamiento ético a investigadores y comunidades.
Innovación con sentido
Hablar de innovación bibliotecaria es pensar más allá de incorporar tecnologías emergentes o replicar modelos externos sin reflexión. La innovación que realmente importa es la que mejora la experiencia cotidiana de los usuarios y la forma en que trabajan los equipos, especialmente en contextos de escasez de personal y sobrecarga operativa.
Innovar será simplificar, eliminar fricciones, redefinir tareas y liberar tiempo para aquello que genera valor real. Muchas de estas innovaciones no serán espectaculares, pero sí profundamente transformadoras para la sostenibilidad del servicio.
Acción clave para las bibliotecas: Revisar procesos internos y servicios desde la experiencia real de usuarios y equipos, identificando qué puede simplificarse, eliminarse o rediseñarse antes de incorporar nuevas herramientas.
Educación en transformación: menos matrículas, más formas de aprender y cualificarse
El ecosistema educativo también está cambiando de forma acelerada. En muchos países se observa una reducción de matrículas en programas tradicionales, especialmente en educación superior, así como en educación secundaria, sumado al crecimiento de nuevas formas de aprendizaje: certificaciones de habilidades, microcredenciales, insignias digitales y trayectorias formativas más flexibles.
Este escenario plantea desafíos directos para las bibliotecas. Menos usuarios no significa menos necesidades, sino necesidades distintas. Comunidades más diversas, aprendizajes más particularizados y una demanda creciente de acompañamiento en procesos autónomos de formación. Las bibliotecas tendrán que repensar su relación con la educación, no solo como apoyo a programas formales, sino como espacios que acompañan el aprendizaje a lo largo de la vida.
Acción clave para las bibliotecas: Adaptar servicios, colecciones y programas a nuevas formas de aprendizaje, integrándose a ecosistemas de formación flexible y aprendizaje permanente.
La biblioteca como espacio de mediación en tiempos de saturación informativa
Las bibliotecas enfrentan hoy una paradoja histórica: siempre trabajaron para democratizar el acceso a la información y ahora son relevantes no porque falte información, sino porque sobra. Las personas llegan cansadas, confundidas, con dificultades para comprender lo que leen, lo que buscan o lo que la tecnología les devuelve.
En este escenario, la biblioteca no compite con plataformas ni algoritmos, aporta la mediación humana necesaria para acompañar, contextualizar, traducir y dar sentido; ayuda a comprender la información, no solo a acceder a ella. Formando usuarios con pensamiento crítico frente a la desinformación y la inteligencia artificial.
Acción clave para las bibliotecas: Fortalecer programas y servicios de alfabetización informacional avanzada, centrados en comprensión, análisis crítico y creativo.
Tecnología e inteligencia artificial en bibliotecas, aliadas que exigen criterio
La tecnología y especialmente la inteligencia artificial seguirán siendo claves en el desarrollo de la infraestructura bibliotecaria. La IA se afianzará en sistemas de descubrimiento, recomendación de contenidos, análisis de uso, apoyo a la referencia, automatización de procesos técnicos, asistencia a investigadores y usuarios. Sin embargo, la pregunta central no será qué soluciones incorporar, sino qué decisiones no deben delegarse a estos sistemas.
La tendencia más relevante no será que las bibliotecas “usen IA”, sino que desarrollen capacidad interna para evaluar, gobernar y mediar su uso. Esto implica decidir cuándo la IA es una herramienta útil y cuándo su intervención puede dañar la experiencia del usuario, la ética del servicio o la confianza construida con la comunidad.
Acción clave para las bibliotecas: Integrar inteligencia artificial con propósito claro: como apoyo al trabajo humano, no como sustituto del criterio profesional. Las bibliotecas que mantengan su relevancia serán aquellas que entiendan que la tecnología debe adaptarse a su misión, y no al revés.
Medir impacto sin perder el sentido del trabajo bibliotecario
La presión por medir impacto de las actividades bibliotecarias seguirá aumentando. Medir lo que hacemos es clave y fundamental, pero medir mal puede dejar sin sentido el trabajo bibliotecario. Gran parte del valor que generan las bibliotecas no se traduce fácilmente en cifras, como por ejemplo: la mediación humana, el acompañamiento o la construcción de confianza.
El desafío no es evitar la evaluación, sino construir formas de medición que reconozcan la complejidad del trabajo bibliotecario y no lo reduzcan a indicadores superficiales. Tomarán gran importancia indicadores como el SROI o indicador de inversión social para justificar y defender de manera clara y con impacto los presupuestos bibliotecarios,
Acción clave para las bibliotecas: Implementar indicadores de impacto que combinen datos cuantitativos con evidencias cualitativas y análisis contextual del valor social y cultural del servicio.
Liderazgo, Innovación y Bibliotecas: Una mirada al futuro inmediato de las bibliotecas
El panorama venidero para las bibliotecas será exigente. Habrá cansancio, decisiones difíciles y momentos de incertidumbre. Pero también será una oportunidad real para que las bibliotecas y los bibliotecarios nos posicionemos desde lo que mejor sabemos hacer: crear, mediar, acompañar, comunicar y dar sentido en contextos complejos.
No creo en bibliotecas futuristas definidas solo por la tecnología. Creo en bibliotecas y bibliotecarios lideres conscientes y con claridad de propósito. Porque, al final, el futuro no dependerá de las herramientas de punta que adopten, sino de la claridad con la que defendamos nuestro papel intelectual y social en un mundo cada vez más confuso.
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