• Daniel Rangel

El regreso a casa. Relatoría final del 1er Congreso Internacional de Cooperación Bibliotecaria

Actualizado: 25 oct

Por: Daniel Rangel

Co-Director de la Red Bibliotecarios con Valor


Cerrando con broche de oro compartimos la relatoría final del 1er Congreso Internacional de Cooperación Bibliotecaria. Creando vínculos con valor. Realizado de forma virtual por la Red de Bibliotecarios con valor, del 11 al 14 de octubre de 2022.



El final ya se acerca, y con él la necesidad de tomar las valijas, despedirnos del espacio que nos dio cobijo durante nuestra estancia, y emprender el camino de regreso a casa.

Esta es una imagen que seguramente te resonará si piensas en un evento de carácter presencial, pero en un evento virtual quizás baste con cerrar la sesión y apagar la computadora. Pero, en realidad, la situación es casi idéntica, salvo por un pequeño gran detalle.


Hay que despedirnos sí, no de un espacio físico, sino de un entorno de convergencia en el que, a lo largo de estos tres días, coincidimos temporalmente con personas de otras regiones del mundo que tenían un fin en común: enriquecerse de los conocimientos y experiencias de personalidades reconocidísimas en el ámbito de la información.


Hay que emprender el camino de regreso a casa, porque la casa es el lugar en donde habitas, y ese lugar siempre es tu propio ser, y hay que regresar a él. Durante tres días fuimos invitados a conocer la casa de 34 ponentes que nos llevaron de viaje por Argentina, Chile, Colombia, Costa Rica, España y México, para compartirnos una parte mínima de todo su ser, que se ha transformado en una parte máxima de nuestro desarrollo.


Pero la diferencia estriba en que ahora, al tomar las maletas, que van cargadas de presentes, no pensamos en ellas como un mero repositorio de prendas que nos fueron útiles durante nuestra travesía y que llegaremos a guardar, para olvidarnos de ellas hasta que emprendamos un nuevo viaje, sino como una fuente de abundante riqueza y conocimientos que, desde ya, son nuestros y esperan, impacientes, el momento de ser empleados. La imagen se parece mucho a la del niño que aguarda, apenas siendo capaz de contenerse, el retorno a casa para poder abrir el juguete que acaba de obsequiársele.


A lo largo de estos tres días, hemos sido testigos y hemos compartido la emoción del nacimiento de un proyecto, como es este congreso, en su primera edición, pero también lo fuimos de una leyenda, como es SIABUC, en voz de su creadora e impulsora. Aprendimos que el valor de la ingeniería humana está por encima del de la mera tecnología.


Hemos conocido diferentes iniciativas de cooperación, colaboración y alianzas estratégicas que nos sirven de modelo e inspiración para reconocer con mayor claridad el valor de la sinergia entre dos, tres o más entes que trabajan con un fin común, del compromiso, implícito o explícito que supone ser conscientes de que el beneficio de estas colaboraciones es tuyo y mío, que formamos esta alianza, pero lo es, sobre todo, de la comunidad, que lo demanda.


Asimismo, vimos muestras del liderazgo aplicado de manera elocuente en la gerencia de bibliotecas de diversa naturaleza, como las universitarias. Algunos proyectos son más modestos que otros pero, sin duda, todos son de igual trascendencia.


Comprendimos el valor de la inclusión desde su espíritu más profundo, que va mucho más allá de la utilización, correcta o incorrecta, de un pronombre, porque nos muestra la apropiación afectiva de distintas realidades a la nuestra.

Descubrimos diversas herramientas de apoyo a la labor que como bibliotecarios tenemos: la de fungir como un puente entre el conocimiento y la mente que lo requiere; entre lo tácito y lo explícito.


Conocimos el mundo etéreo de la legislación desde sus entrañas, con sus implicaciones y repercusiones, pero, sobre todo, con sus necesidades y retos.

Nos planteamos nuevos paradigmas y nos atrevimos a pensarnos fuera del recipiente. Asumimos los retos que plantean no solo los eventos extraordinarios, como la pandemia, o las tendencias actuales, como la educación híbrida, sino los que demanda la esencia profunda de nuestra labor. Dejamos, por ejemplo, de pensar en usuarios para dar paso a los lectores investigadores.


Incursionamos en el ámbito sonoro, gráfico y videográfico como entes de apoyo para la difusión de nuestro quehacer, y fuimos invitados a integrarnos a diversos proyectos, pero también reconocimos estos medios como elementos de una valía inconmensurable para el enriquecimiento del acervo cultural.


Retornamos a la lectura como el líquido vital que hace germinar la semilla del conocimiento, y compartimos propuestas para su fomento.

Identificamos las habilidades duras y blandas que, como profesionales de la información, es deseable desarrollar, pero fuimos más allá y visualizamos las que nos dan poder, y nos comprometimos con su desarrollo.


También es cierto, ¿por qué no decirlo?, que nos divertimos resolviendo acertijos, escuchando narraciones y adentrándonos en el mundo paradójicamente conocido y desconocido de Caperucita Roja.


Finalmente, atisbamos los próximos pasos de un proyecto que nació hace dos años bajo el título Bibliotecarios con Valor, y nuevamente, fuimos invitados a andar de la mano para acompañarnos en este viaje que, se augura, durará toda la vida.


Queremos hacer dos reconocimientos: el primero, a nuestros aliados, AMBAC, grupo G8 Bibliotecas, Bibliotecoch y Podcast el Bibliotecario, por acompañarnos en este proyecto, y sobre todo a Elsevier, por el auspicio de la plataforma a través de la cual estamos comunicándonos, y la organización del Rally.


El segundo reconocimiento es para todas esas manos que estuvieron involucradas en la organización de este evento:


A Nora, por su voz sonora… A Paula, por su labor en el aula… A Gabriela, porque siempre vuela… A Leslie… pues por ser Leslie, no se requiere nada más.


Pero quiero agradecer de manera muy especial al grupo de jóvenes entusiastas que ofrecieron el rostro y la voz a este evento: Alejandra, Patricio, Camila, Rafael y Marianela.


Para concluir, quiero decirte que, como decía el viejo Almafuerte:


“No te des por vencido, ni aun vencido, no te sientas esclavo, ni aun esclavo; trémulo de pavor, piénsate bravo, y arremete feroz, ya mal herido. Ten el tesón del clavo enmohecido que ya viejo y ruin, vuelve a ser clavo; no la cobarde estupidez del pavo que amaina su plumaje al primer ruido”.


Antes de llegar aquí sabía lo grande que es el reto, pero ahora he comprendido, con toda seguridad, que es mucho más fácil si lo realizo contigo.


Muchas gracias por conectar, compartir e inspirar.

 

Daniel Rangel. México


Consultor y comunicador en Semiología de la Vida Cotidiana. Co- director de la Red Bibliotecarios con valor.

Licenciado en Bibliotecología, por la Universidad Nacional Autónoma de México, con Maestría en comunicación con medios virtuales, especialidad en animación 3D, por el Instituto Iconos.

Capacitador de productos Core (ScienceDirect, Scopus y Mendeley) para Elsevier México.


Experiencia docente en áreas como metodología de investigación, locución, programación web y animación 3D. Autor del libro Un cuento bibliotecario, y creador del curso Hablar en público : un cambio interno para una comunicación genuina.