Herramientas de acción ante el mobbing o acoso laboral en las bibliotecas: Guía para Luis o su jefe
Por Nora Quiroz
En la entrada anterior conocimos a Luis, bibliotecario imaginario que estaba viviendo una situación que él sentía como mobbing o acoso laboral en las bibliotecas. La pregunta que más me hicieron cuando publiqué esta historia fue: ¿y qué debería hacer Luis entonces?
Estuve pensando en eso y aunque creo que existen herramientas de autogestión sobretodo emocional y también herramientas legales, antes de aprender a usarlas es importante tener en cuenta que ninguna herramienta personal arregla un entorno hostil. Lo que haga Luis importa, pero lo que hagan las directivas de la biblioteca y la organización importa más.

Para quien vive la situación: Herramientas de acción ante el acoso laboral
1. Separa hechos, interpretaciones y emociones. Es una herramienta clásica de autoliderazgo.
Hecho: “el martes me corrigieron frente a tres usuarios”.
Interpretación: “quieren hacerme ver mal”.
Emoción: vergüenza y rabia.
Te sirve para tener claridad y también para ser objetivo contigo y bajar el drama que a veces nosotros mismos armanos en nuestra cabeza, esto ayuda porque la interpretación podría o no confirmarse.
2. Lleva un registro útil, no un diario de agravios. Anota fechas, lugares, hechos, personas, todo lo que pueda servir de evidencia y el impacto que la situación tiene en tu trabajo o salud y qué hiciste. Guarda solo lo que te corresponde, tus correos, tus mensajes; no guardes información confidencial de la institución ni datos de usuarios, en una biblioteca, la privacidad de quien consulta también es un valor.
3. Hazte preguntas poderosas. Define lo qué quieres que suceda. Necesitas tener claridad porque sin un objetivo, cualquier herramienta queda en el aire. Una pregunta útil: ¿qué sería lo mejor y lo peor que pudiera pasar?
4. Marca el límite con una frase. Usa la estructura hecho, efecto, petición:
“Cuando me corriges frente a los usuarios, me cuesta atenderlos con tranquilidad. Prefiero que cualquier observación la hablemos en privado. ¿Lo acordamos?”
Si se repite: “Ya lo conversamos. Si vuelve a ocurrir, lo llevaré al comité de convivencia.”
Una aclaración honesta: confrontar es una opción, no una obligación, a veces es necesario saltarse este paso e ir directo a la ruta institucional.
5. Haz pausas y respira conscientemente. Respirar lentamente con exhalaciones largas antes de entrar a una reunión, una pausa antes de responder y un plan para después como caminar, llamar a alguien o tomar un café alivian la carga, pero no elimina la causa.
6. Ten un plan B. Actualizar tu hoja de vida y tus contactos no es rendirse, es recuperar poder de decisión, en muchas ocasiones y tristemente esta es la única salida en una situación de acoso laboral,
Para quien lidera también hay herramientas
Eso te toca directamente a ti, que lideras equipos en bibliotecas
Mírate primero. ¿Qué comportamientos míos o de mi equipo estoy normalizando? Mal liderazgo no siempre es acoso, pero sí crea el terreno donde el acoso se cuela.
Acuerda reglas de reunión y protege de represalias. Las correcciones se hacen en privado, los turnos de palabra se respetan y las ideas se acreditan a quien las propuso. Es una intervención pequeña que ataca justo lo que vivió Luis. Nadie debería pagar un precio por haber hablado. Dilo explícitamente al equipo y vigílalo en la práctica.
Aprende a recibir una queja. Escucha sin defenderte, sin minimizar la situación y sin prejuzgar. Una frase para empezar: “Gracias por contármelo. Lo tomo en serio y voy a explicarte los pasos que sigue esto.” Escucha a todas las partes, el debido proceso protege también a quien es señalado, y un proceso justo da credibilidad a toda la ruta. Registra, mantén la confidencialidad y deriva al comité o a talento humano.
Que la ruta exista de verdad. Verifica que el comité de convivencia esté conformado y vigente tal como lo establece la ley, un comité que solo existe en un documento cumple la norma, pero no protege a nadie. Da a conocer tanto la ruta de atención como la conformación del comité, que además debe estar formado en temáticas de convivencia y acoso.
¿Y Luis? mobbing o acoso laboral en las bibliotecas
No hay final de película. Luis no confrontó a nadie esa semana. Hizo algo menos heroico y más útil, empezó a anotar los hechos, separó lo que había pasado de lo que temía, habló con una colega de confianza y pidió una reunión con quien pudiera escucharlo. Además actualizó su currilum y empezó a buscar nuevas oportunidades laborales. No sabe todavía cómo termina. Pero dejó de sentirse atrapado y empezó a decidir.
La responsabilidad no es solo de Luis
Es más cómodo capacitar a quien sufre que cambiar a quien lidera. Un taller de resiliencia cabe en un presupuesto; revisar cómo se dirigen las reuniones, cómo se reciben las quejas y quién queda protegido cuesta más y compromete. Pero ahí está el cambio de fondo. Las bibliotecas enseñamos a evaluar fuentes, a contrastar información y a defender el derecho a preguntar. Podemos aplicar ese mismo criterio a nuestra propia casa.
Tu turno
Si lideras, elige una herramienta de la segunda parte y aplícala esta semana.
Si vives algo parecido, escoge un solo paso de las próximas 48 horas y dáselo a alguien de confianza.
Cuéntame en los comentarios qué ruta existe en tu país o qué herramienta añadirías, sin nombres ni instituciones.
Comparte esta entrada con quien hoy la necesite.
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